No hay ausencia del todo si te siento,
en el silencio blanco de la casa,
en la tarde que cae y que se pasa,
y en el susurro manso de este viento.
No te fuiste sabiendo que te amaba,
te quedaste a vivir en los detalles:
en la quietud de las antiguas calles
y en la sonrisa que tu amor sembraba.
Duermes en paz, la calma te sostiene,
mientras tu luz mi caminar guía,
porque el amor que tu recuerdo tiene
jamás se apaga y nunca se olvida.