lunes, 3 de agosto de 2026

Luz imperecedera

Aceptar tu partida no es olvidar,
es encender una antorcha sagrada
que nadie en el mundo podrá apagar,
que alumbra mi senda cansada.
Te fuiste en silencio, sin avisar,
pero dejaste tu esencia sembrada.
Hoy te prometo volver a mirar
la vida con el alma restaurada.
Porque sé que duermes en el interior de 
este pecho que nunca te olvida.
Fuiste, eres y serás el amor
que le da sentido a mi vida.

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