El primer destello
Se desvanece el manto de la noche,
la sombra cede su portal oscuro,
y un resplandor tan tibio como puro
abre del día el celestial broche.
El mundo olvida su perfil de invierno,
se enciende el aire con sutil empeño,
y en el milagro de este instante eterno
nace un amanecer de amor y sueño.
Sueño que aún vigila en tu mirada,
Amor que se despierta entre tus manos,
mientras los horizontes más lejanos
se tiñen de una luz enamorada.
No hay prisa por borrar la fantasía
ni por romper el hilo del letargo,
que este principio tiene el dulce encargo
de unir tu fantasía con mi día.