domingo, 28 de diciembre de 2025

Odio cuando tenemos que estar separados.

Se vuelve pesado el aire y el tiempo se detiene,
como un reloj cansado que ha perdido su guía;
no hay consuelo posible que mi pecho llene,
si me falta el abrazo de tu compañía.

Cada minuto es un muro, un abismo profundo,
un desierto de horas que el alma no entiende;
se me vuelve ajeno y extraño este mundo,
si la luz de tu risa ya no me defiende.

Odio cuando tenemos que estar separados,
cuando la distancia se impone altanera,
dejando mis pasos de pronto varados
lejos del calor de tu eterna primavera.

Cuento los segundos, los pasos, la calma,
con la fe de que pronto el camino se acorte.
Porque odio cuando tenemos que estar separados,
y que tu mirada ya no sea mi norte
.

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