sábado, 1 de agosto de 2026

El latido invisible

Ya no ocupas el espacio de la casa,
ni se escucha tu risa en la mañana,
pero el tiempo que corre y que pasa no 
borra tu luz de mi ventana.
 

No estás ausente, cambiaste de lugar,
ahora habitas un rincón más tibio.
En el silencio te vuelvo a escuchar,
en tus recuerdos encuentro el alivio.
 

Duermes en paz en este corazón que 
late por los dos a cada instante,
eres nostalgia, caricia y razón,
un lazo eterno, tierno y constante.

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