Ya no ocupas el espacio de la casa,
ni se escucha tu risa en la mañana,
pero el tiempo que corre y que pasa no
borra tu luz de mi ventana.
No estás ausente, cambiaste de lugar,
ahora habitas un rincón más tibio.
En el silencio te vuelvo a escuchar,
en tus recuerdos encuentro el alivio.
Duermes en paz en este corazón que
late por los dos a cada instante,
eres nostalgia, caricia y razón,
un lazo eterno, tierno y constante.
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