En el rincón más hondo del olvido,
donde el tiempo detiene su carrera,
busco el rastro de un sol que ya se ha ido,
la huella de una antigua primavera.
No hay palabras que llenen el vacío,
ni manos que sostengan este adiós;
en este invierno eterno, seco y frío,
solo escucho el eco de tu voz.
Resuena en el cristal de la memoria,
como un murmullo que el viento no se lleva,
contando una y otra vez nuestra historia,
mientras la noche sobre el alma llueve.
Eres la nota que el silencio nombra,
la luz que aún habita entre los dos;
y perdido en la paz de tu penumbra,
solo escucho el eco de tu voz.
miércoles, 21 de febrero de 2024
El eco de tu voz
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