jueves, 22 de febrero de 2024

Se detuvo el reloj en el vacío

Se detuvo el reloj en el vacío,
donde el tiempo ya no tiene donde ir,
y en este rastro de sombra y de frío,
me cuesta tanto volver a existir.

No hay orilla que calme esta marea,
ni luz que alumbre el hueco de tu adiós;
donde el alma te busca y no te encuentra,
solo escucho el eco de tu voz.

Es un murmullo que el viento no arranca,
un pulso suave en el pecho dormido,
la nota eterna, la palabra blanca,
de todo aquello que no se ha ido.

Te busco en el silencio de las cosas,
en el altar que el recuerdo nos dio;
y entre cenizas que aún son hermosas.

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