Tu fuerza no está solo en tus manos de trabajador,
si no en la bondad con la que entregas tu calor.
Eres el hombre amable que a todos sabe llegar,
con esa risa franca que invita a confiar.
Me conmueve ver cómo te desvives por nosotros,
poniendo siempre el alma por encima de los otros.
Hijo, tu éxito es tu esencia, tu trato y tu labor,
y para este padre/madre, eres mi mayor honor.
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