Ya no son los años de los juegos pequeños,
ni de las manos que buscaban mi guía al caminar;
hoy eres dueño de tus sueños,
con la fuerza de quien sabe hacia dónde ha de llegar.
Te miro y no solo veo al niño que un día sostuve,
veo al hombre que admiro, al que forjó su camino,
al que ha sabido mantenerse firme bajo cualquier nube,
construyendo con calma y con temple su propio destino.
Deseo que este año te regale la paz que mereces,
que el éxito te encuentre trabajando con pasión,
y que aunque el tiempo vuele y la vida nos apresure,
siempre encuentres un refugio en mi corazón.
¡Feliz cumpleaños, hijo!
Que la vida te siga premiando por la nobleza de tu alma.
martes, 8 de marzo de 2005
Ya no son los años de los juegos pequeños
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario