Qué hermosa mujer en la que te has convertido,
sociable y valiente, con un propósito encendido.
No solo trabajas con mente y con manos de seda,
sino que en tu cariño, ninguna duda queda.
Gracias por cuidarnos, por estar siempre presente,
por ser ese refugio tan dulce y tan valiente.
Hija, tu entrega es el regalo más preciado,
el fruto más tierno que la vida me ha dado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario