lunes, 29 de diciembre de 2025

No hacen falta palabras

No hacen falta palabras
para decirte lo que te quiero,
pues lo confiesa mi alma
en cada gesto sincero.
 

Lo dice mi mano en la tuya,
el brillo que esconde mi ojear,
y este silencio que arrulla
lo que no sé pronunciar.
 

Se lee en el aire que exhalo,
en la paz de estar junto a ti;
quererte es el mayor regalo
que la vida guardaba para mí.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Odio cuando tenemos que estar separados.

Se vuelve pesado el aire y el tiempo se detiene,
como un reloj cansado que ha perdido su guía;
no hay consuelo posible que mi pecho llene,
si me falta el abrazo de tu compañía.

Cada minuto es un muro, un abismo profundo,
un desierto de horas que el alma no entiende;
se me vuelve ajeno y extraño este mundo,
si la luz de tu risa ya no me defiende.

Odio cuando tenemos que estar separados,
cuando la distancia se impone altanera,
dejando mis pasos de pronto varados
lejos del calor de tu eterna primavera.

Cuento los segundos, los pasos, la calma,
con la fe de que pronto el camino se acorte.
Porque odio cuando tenemos que estar separados,
y que tu mirada ya no sea mi norte
.

sábado, 27 de diciembre de 2025

No puedo pasar un día sin hablar contigo

En el vaivén constante de las horas,
cuando el sol se levanta o el día declina,
eres la voz que mis sombras ignora
y la paz que en mi pecho se avecina.
El silencio me pesa si no escucho tu acento,
como un barco perdido que busca su guía.
 

Se vuelve desierto cada momento.
Si no hallo el refugio de tu compañía.
Es una necesidad que el alma reclama,
un pulso constante, una dulce energía,
pues mi corazón con fuerza proclama
que no puedo pasar un día sin hablarte, vida mía.
 

Desde el primer destello hasta el sueño profundo,
tu palabra es el norte que mi fe mantiene.
No puedo pasar un día sin hablarte.
Porque en tu voz está el mundo que me sostiene.


viernes, 26 de diciembre de 2025

Solo puedo pensar en el día que te conocí

A veces el tiempo se detiene en un punto,
un anclaje bendito en la inmensidad,
donde el ayer y el mañana van juntos
y el azar se disfraza de eternidad.
 

Repaso los mapas, los pasos, los giros,
el hilo invisible que el destino tejió,
y entre tantos ruidos y tantos suspiros,
mi brújula interna, tu luz encontró.
 

Solo puedo pensar en el día que te conocí,
en aquel instante que cambió mi suerte,
en el primer "hola" que me trajo hasta aquí
y en el dulce asombro de querer tenerte.
Fue el inicio de todo, la chispa primera,
el verso que el alma jamás olvidó.
 

Solo puedo pensar en el día que te conocí,
porque ese día... mi vida empezó.