domingo, 7 de enero de 2024

El vacío que no fue

Desperté con el alma suspendida,
atrapado en un eco de cristal,
buscando en la penumbra mi salida
de aquel desierto mudo y sin final.

Hoy he soñado que sin ti, el día
no tenía rumbos, ni luz, ni latido;
que el sol era un rastro de ceniza fría
y el tiempo un espacio por fin perdido.

Sentí el frío de un mundo sin tu nombre,
el silencio atroz de una casa vacía,
donde no había rincón que me asombre
ni un verso que al pecho le diera alegría.

Pero al abrir los ojos, vi tu huella,
y entendí, mientras el miedo se dormía,
que mi noche solo brilla por tu estrella
y que mi vida... solo es vida si es la tuya y mía.

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