jueves, 13 de enero de 2005

Desde que llego: Mi Hijo

 Desde que llegó, la vida se me ha iluminado.
Cuando lo hizo, fue como un torrente de vida 
ilusión alegría y buen humor.
Estaba como una balita; era hermoso, guapo.
Con los años fue a mejor porque con su poca edad lo llenaba todo.
Todo lo hace mejor con los años porque él es generoso,
con el amor a su madre, siempre los buenos días.
Y las buenas noches me da cuando 
se va al colegio; cuando llega
 

Cuando sale a la calle, cuando llega,
cuando sale y entra sin motivo aparente, es cariñoso 
amoroso, alegre, chistoso, pesado y pelota.
Celoso de su «padre» es un soplo de felicidad 
y paz un soplo de alegría, pasión.
Un soplo de temor, miedo, ilusión, esperanzas.
Ansiedad, dolor, generosidad.
Me gustaría que de mayor no cambiara, que fuera igual.
Pero quién sabe si llegará ese momento 
 

Algo saliese mal: qué difícil es ser madre.
Siempre pensando en lo que pudiera o no pudiera 
ser lo que pasaría o no; la vida ya es dura de 
seguir con sus trampas mortales,
pero siempre se pide a Dios que no pase nada
Qué difícil es llevarlo por el buen sendero 
de la vida; guiarlos por el buen camino
dándole la mano para que no se caiga.
Para poderlo guiar en el sendero tan duro 
Que tiene que andar; estamos para lo bueno y lo malo.
Siempre como un ángel de la guarda.

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