Te mando un beso enorme a la distancia,
uno que viaje sin mapas ni equipaje,
que cruce los inviernos con prestancia
y burle los peajes del paisaje.
No es un beso cualquiera, es uno denso,
cargado con los días que te extraño;
va envuelto en el espacio en que te pienso,
dispuesto a protegerte de cualquier daño.
Que cruce las ciudades y los ríos,
que se cuele sutil en tu ventana,
para abrigar por fin tus días fríos
y darte los buenos días mañana.
Le pedí al viento que no se distrajera,
que te lo deje suave en la mejilla...
para que sientas, de cualquier manera,
que tu recuerdo aquí, siempre me brilla.
domingo, 11 de febrero de 2024
Mensajero del Viento
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