El mundo gira y todo se transforma,
se pierden los pasos en la marea,
pero hay un lazo que nunca se deforma
y un sentimiento que siempre nos rodea.
No importa cuánto el destino nos mude,
ni que el viento sople con fuerzas extrañas,
mi alma se calma en cuanto te siente, Jorge,
y el miedo se rinde ante nuestras hazañas.
Pasan los días, las lunas, los años,
pero el amor no conoce de trampas,
porque seguimos, sin miedos ni engaños,
manteniendo las mismas caras.
Esa mirada que es mi único puerto,
esa sonrisa que el alma me abraza;
contigo, el camino siempre está abierto,
manteniendo las mismas caras y la misma esperanza.
martes, 13 de febrero de 2024
En el refugio de Jorge
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