Se vuelve el aire denso, casi inerte,
y el tiempo se detiene en su marchar;
no es miedo, ni es angustia de perderte,
es que sin tu mirada no sé estar.
Busco en los rincones tu reflejo,
y el pecho se me vuelve puro anhelo;
me miro en el vacío de un espejo
que no me devuelve ni un consuelo.
Siento que se me escapa el alma cuando no te veo,
como un hilo de seda que el viento arrebató,
como un náufrago ciego en su propio deseo
que en la orilla de tu ausencia se perdió.
Porque mi alma ya no sabe ser mía,
se mudó a tu risa, a tu piel, a tu calma;
y si te vas, me queda una casa baldía,
un cuerpo que espera... a que vuelva su alma.
viernes, 5 de enero de 2024
El hilo de mi aliento
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