Como las flores al abrir abril,
como una historia que inicia
su camino suave y sutil.
Tendrá la risa de la lluvia
cuando acaricia el ventanal,
y una mirada limpia y tibia
capaz de todo iluminar.
Será abrazo en los inviernos,
será canción en el café,
y en los silencios más eternos
su nombre traerá calma y fe.
“Mi nieta se llamará Patricia”,
y aunque aún no pueda verla llegar,
ya vive dentro de la esperanza
que nunca deja de soñar.
Para Patricia
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