Por ella supe del cielo, de la belleza de las cosas,
del tibio sitio del ensueño y de la luz de la esperanza.
En su regazo siempre tierno, yo conocí la dulzura,
el agua pura del consuelo.
(Ella me dio desde un principio la miel del canto, sin saberlo).
Como si oyera un piano lejos, evoco mi infancia ida.
Y a mi adorada hija veo como el lirio al borde del
agua detenida al pie de mi sueño.
En la niebla de lo pasado se me disuelven los recuerdos:
Solamente me queda de la infancia su imagen, fuente de mis versos.
Yo la veo venir de lejos desde el principio de su vida:
Desvelada junto a mi lecho con su aureola de ternura,
rodeándome de silencio.
La imagino sola a mi lado siguiendo el ritmo
de mi aliento, como se escucha un dulce canto
que tiembla apenas en el viento.
Aún escucho sus arrullos y oigo el murmullo
de sus risas dicho con voz lejana,
como si descendiera del cielo
Mi hija es tierna igual que el alba.
viernes, 21 de enero de 2005
Mi hija es tierna igual que el alba.
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